domingo, 25 de agosto de 2019
UNA HERENCIA PARA MI HIJO
sábado, 3 de agosto de 2019
PLAN PRECONCEBIDO
lunes, 13 de mayo de 2019
CUATRO AMIGOS DEL ALMA (UN CUENTO DE CLAUDIO AMADEO VIGGIANO)
Nos encontramos,
como todos los primeros viernes de cada mes desde hace más de veinte años, en
el mismo bar y a la misma hora, Álvaro, José, Enrique y yo, amigos de toda la
vida.
Tras intercambiar
los saludos de rigor y ordenar al mozo las bebidas, cada uno se dispuso a
relatar sus experiencias del mes transcurrido desde nuestro último encuentro.
Abrió el fuego
Enrique, eufórico tras el regreso de su último viaje a Europa con toda su
familia, quien nos deleitó con un detallado relato de los lugares que visitó,
los paseos, las excursiones, los museos, los hoteles, etc. En uno de los
momentos culminantes de su exposición explicó cómo había conseguido un veinte
por ciento de descuento en los pasajes al operar con una agencia mayorista de
turismo (una de las más prestigiosas) que recomendó efusivamente.
-
Cualquier cosa hablen con Ignacio,
díganle que llaman de parte mía – nos dijo.
Le agradecimos el
consejo y lo felicitamos calurosamente por el viaje. Para el final, Enrique
dejó el postre: su nueva corbata de seda italiana de trescientos cincuenta
dólares:
-
La tuve que tarjetear, pero valió
la pena – comentó feliz.
A continuación, le
tocó el turno a José, brillante financista, quien nos informó, en su habitual
estilo ameno y mordaz, de sus últimas operaciones bursátiles, y de cómo
comprando y vendiendo acciones en el momento preciso pudo hacer una diferencia
de cincuenta mil dólares en el término de diez días. Sus palabras, lógicamente,
provocaron nuestra unánime aprobación y admiración.
-
¡Che!, la próxima vez tiranos el
dato – bromeó Enrique.
Llegó la hora para
que se explayara Álvaro, y lo hizo en forma contundente sorprendiéndonos con
una gran noticia: su nuevo cero kilómetro importado. Tras recibir nuestras más sinceras
felicitaciones, la conversación continuó girando alrededor del tema autos, y
pudimos asistir a un brillante debate entre Álvaro y José, dónde ambos
rivalizaban en conocimientos de motores y marcas internacionales.
Finalmente, la
atención se centró en mis recientes actividades, y les ofrecí a mis amigos
detalles acerca de mi última adquisición: una casa de fin de semana en un
importante club de campo. No quisiera abundar aquí en más detalles, soy muy
parco a la hora de hablar de mis logros.
Llegado el momento
de retirarnos a nuestros hogares, nos saludamos con un cordial apretón de
manos, no sin antes acordar nuestra cita del mes próximo, en el mismo bar y a
la misma hora, como lo hacemos todos los primeros viernes de cada mes desde
hace más de veinte años, para reafirmar los lazos de amistad y fraternidad que
siempre nos unieron.




