Junto a un grupo de científicos, realizamos este interesante experimento.
Adelante con las filminas:
Le mostramos a un grupo de humanos una impresión doble faz, les
proporcionamos papel y una impresora, y les pedimos que expliquen cómo se podía
lograr la impresión tal cual se la habíamos mostrado.
Hubo varios intentos, incluso discusiones aireadas entre ellos, pero fueron
todos en vano, imprimieron decenas de hojas simple faz, sin llegar a entender
en ningún momento de que se trataba la cosa.
Repetimos la experiencia con un grupo de chimpancés.
Inmediatamente, todo el grupo de chimpancés (en ese momento todavía no les
habíamos enseñado a hablar), mientras chillaban, hacían un movimiento frenético
con la mano, mostrando la palma para arriba y para abajo, significando “doble
faz”.
Más adelante realizamos este otro experimento. Siguiente filmina.
Uno de los últimos festivales de doma, antes de que los canceláramos para
siempre.
Cuando era el turno de los humanos, inmediatamente eran expedidos por el
aire, en algunos casos sufriendo lesiones graves. No obstante, lejos de
escarmentar, el siguiente jinete parecía más entusiasmado que nunca por probar
su suerte, con el mismo resultado.
En el caso de los chimpancés, se evidenciaba una conexión inmediata entre
el simio en cuestión y el caballo, dando un amigable paseo alrededor del corral.
El equino se dejaba conducir con confianza.
Finalmente voy a comentar una última experiencia. Reconozco que esta es un
poco más sofisticada. Siguiente filmina.
Observamos a un grupo de humanos hablando por teléfono entre ellos,
separados por una mampara traslucida, con contacto visual. Notamos que además
de hablar, los humanos hacían todo tipo de gestos reforzando lo que decían, movimiento
de manos y brazos, muecas, arqueo de cejas, etc., etc.
Repetimos el experimento, pero con una variante, en este caso, la mampara
era opaca, no había contacto visual. Observamos que se repetían los mismos
gestos que en el caso anterior, a pesar de que, en este caso, el refuerzo
gestual no agregaba nada a la conversación, ya que no era percibido por la otra
persona.
A continuación, realizamos el mismo experimento con un grupo de chimpancés.
En el primer caso, con contacto visual, el resultado era idéntico.
Sin embargo, en el segundo caso, con mampara opaca, los chimpancés se comunicaban, pero ya sin el refuerzo gestual, el cual entendieron que era inútil, siendo que el receptor no los veía.
Cuando nosotros los orangutanes, tomamos el control del planeta, en lo que
se llamó “La Rebelión del Siglo Veintidós”, llevamos adelante cientos de estas
pruebas científicas, todas con resultado lamentable para los humanos.
Lo que nos diferencia de ellos, como especie dominante, es que nosotros
mostramos empatía, comprensión, y una mirada benévola y compasiva para con esa
raza inferior.
