El tribunal de jueces supremos de una nación,
tenía un método muy preciso para que cada uno de sus miembros contraiga
matrimonio. Para acceder al santo sacramento, las candidatas debían presentar
sus pliegos, en copia simple, ofreciendo una propuesta.
El procedimiento surgió de una acordada efectuada
por ellos mismos. Éste indicaba que se debía conformar una comisión ad hoc de notables para analizar las
ofertas, y como ellos se consideraban a sí mismos personas notables, cumplían
con todas las condiciones para integrar dicha comisión.
La decisión de la comisión revestía el carácter
de inapelable.
La orden de trabajo de aquel día, era analizar
los pliegos para el casamiento de uno de los magistrados del tribunal.
-
¿Un habano, Doctor?
-
Ahora no, estoy un poco nervioso, empecemos con la
apertura.
-
Se han presentado tres propuestas, en sus
respectivos sobres, de las señoritas A, B y C.
-
Excelente, acotó uno de los doctores. Tres es el número
ideal. Con uno, el procedimiento indica declarar desierto el concurso. Dos es
muy poco. Y cuatro propuestas, nos llevaría una cantidad de tiempo de lectura y
análisis a la que no estamos acostumbrados.
-
Empezamos entonces por el pliego de la señorita A,
de treinta y siete fojas.
-
Tengo hechas algunas anotaciones acerca de este
pliego.
-
Adelante, Doctor, lo escuchamos.
-
En foja diez, declara tener un tatuaje.
-
En foja doce, habla de sus gustos musicales, y yo
agrego: Acostumbra ir a recitales de música estridente.
-
¿Qué más?
-
Admiradora de Virginia Woolf, foja treinta y uno.
-
¿Podemos pasar a la votación?
El pliego de la señorita A, fue rechazado, con un
voto en disidencia.
-
Pasamos a analizar la propuesta B, cuarenta y cinco
fojas.
-
No sé si leyeron lo expresado en foja veintinueve.
-
Si, por supuesto. Firmó una solicitada para un
pedido de justicia por un caso de gatillo fácil.
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Eso es causal de rechazo. Se rechaza el pliego in limine. El error es insubsanable.
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Tercer y último pliego, la señorita C, ciento
veintisiete fojas.
-
Este pliego es impecable, de la primera a la última
foja.
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Católica, abogada, familia de abolengo, propietaria
de una estancia…
-
Amante de la música clásica…
-
Creo que todos coincidimos en que es la candidata
perfecta.
La propuesta C fue aceptada por unanimidad.
-
¡Felicitaciones, Doctor!, la cuestión ha sido
resuelta en forma favorable.
-
Informen al secretario, que expida la cédula de
notificación de inmediato.
-
¡Comuníquese a la interesada!
Doctor, ahora que estamos más tranquilos, le voy a aceptar ese habano.
-
¿Qué pasa Doctor?, lo noto muy pensativo.
-
Me quedé meditando, si a lo mejor no estamos siendo
muy rígidos, y si no deberíamos abrir el juego a otras variables.
-
¿Por ejemplo?
-
¿La intuición?
-
Entiendo que es muy buena para apostarle a un
caballo, pero no para el tema que nos ocupa.
-
¿El
amor?
Se produjo un largo e incómodo silencio.
-
¡Déjese
de embromar, Doctor! Así como estamos, ya la tenemos bastante complicada.

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